Normativa sobre combustibles derivados de residuos: qué deben tener en cuenta las instalaciones industriales

combustibles derivados de residuos

La valorización energética de residuos está sujeta a un marco regulatorio específico

El aprovechamiento de combustibles derivados de residuos se ha convertido en una alternativa para determinados procesos industriales que buscan recuperar el potencial energético de materiales que no pueden aprovecharse mediante opciones prioritarias de gestión. Sin embargo, producir o utilizar estos combustibles no consiste simplemente en triturar residuos y emplearlos como fuente de energía. Existe un marco normativo que condiciona su gestión, tratamiento y utilización.

En España, la regulación de los 3 debe entenderse dentro de la normativa general de residuos, las disposiciones aplicables a la valorización energética y la regulación de las instalaciones de incineración y coincineración. A ello se suman normas técnicas relacionadas con los combustibles sólidos recuperados. Por este motivo, las empresas deben analizar tanto las características del residuo como el proceso industrial en el que se pretende utilizar.

¿Qué lugar ocupa la valorización energética dentro de la normativa de residuos?

Uno de los conceptos fundamentales para comprender la regulación es la denominada jerarquía de residuos.

La Directiva 2008/98/CE establece un orden de prioridad para la gestión de los residuos: prevención, preparación para la reutilización, reciclado, otras formas de valorización —entre ellas la valorización energética— y, finalmente, eliminación.

Esto significa que la valorización energética ocupa una posición concreta dentro de la política europea de residuos y no debe confundirse con el reciclaje.

Esta diferenciación resulta especialmente importante cuando se habla de materiales preparados para ser utilizados posteriormente como combustible.

La Ley 7/2022 como referencia para la gestión de residuos en España

En España, uno de los principales textos que deben tenerse en consideración es la Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular.

Esta legislación desarrolla el marco español de gestión de residuos y mantiene la jerarquía como principio fundamental para determinar las prioridades de tratamiento.

Desde el punto de vista industrial, esto implica que la producción de un combustible a partir de residuos forma parte de un sistema de gestión en el que deben tenerse en cuenta cuestiones como el origen y clasificación del residuo, su tratamiento y la operación de valorización prevista.

Por ello, antes de diseñar una instalación destinada a producir combustibles derivados de residuos, resulta fundamental conocer exactamente qué materiales van a entrar en la línea y cuál será su destino posterior.

CDR y CSR: conceptos relacionados, pero no completamente equivalentes

En el ámbito industrial es frecuente encontrar las denominaciones CDR —Combustible Derivado de Residuos— y CSR —Combustible Sólido Recuperado—.

Aunque ambos conceptos están relacionados con el aprovechamiento energético de residuos, no deberían utilizarse automáticamente como sinónimos.

El combustible sólido recuperado dispone de normas técnicas específicas para su caracterización y clasificación. UNE identifica, entre otras, la UNE-EN ISO 21640:2021, dedicada a las especificaciones y clases de combustibles sólidos recuperados. También existen normas sobre determinación del contenido de biomasa y sobre su manejo y almacenamiento seguros.

Por tanto, la clasificación del combustible y los requisitos aplicables deben analizarse atendiendo a sus características y al marco normativo correspondiente.

¿Qué regula la UNE-EN ISO 21640?

La UNE-EN ISO 21640:2021 constituye una referencia importante dentro de la normalización de los combustibles sólidos recuperados.

UNE señala que su comité dedicado a estos combustibles trabaja sobre materiales preparados a partir de residuos no peligrosos y destinados a recuperación energética en instalaciones de incineración o coincineración.

La existencia de especificaciones y clases permite disponer de criterios comunes para caracterizar estos combustibles.

Esto tiene una consecuencia industrial directa: obtener un combustible adecuado requiere controlar el material durante su proceso de preparación.

No basta con reducir su tamaño. La composición y características del material de entrada, su acondicionamiento y la regularidad del producto obtenido son aspectos relevantes para su posterior utilización.

¿Qué normativa afecta a las instalaciones que utilizan residuos como combustible?

Cuando los residuos se utilizan como combustible en determinados procesos industriales entra en juego también la normativa relativa a incineración y coincineración.

En España, el Real Decreto 815/2013 desarrolla el régimen de emisiones industriales y contiene disposiciones aplicables a este tipo de instalaciones.

La norma define una instalación de coincineración como aquella cuya finalidad principal es generar energía o fabricar productos materiales y que utiliza residuos como combustible habitual o complementario, o somete esos residuos a determinados tratamientos térmicos.

Este concepto es particularmente relevante para industrias que sustituyen una parte de sus combustibles convencionales por residuos preparados para valorización energética.

Las cementeras y la coincineración de residuos

La industria cementera constituye uno de los ejemplos más representativos del aprovechamiento de combustibles alternativos.

En este tipo de instalaciones, determinados residuos preparados pueden utilizarse como combustible alternativo dentro del proceso productivo, siempre dentro de las condiciones y autorizaciones aplicables.

l Real Decreto 815/2013 establece requisitos concretos para las instalaciones de coincineración, incluyendo condiciones de funcionamiento y medidas destinadas a controlar la alimentación de residuos.

A escala europea, la Directiva 2010/75/UE sobre emisiones industriales también establece disposiciones específicas para instalaciones de incineración y coincineración de residuos. Su ámbito comprende no solamente la propia unidad térmica, sino también determinados sistemas relacionados con recepción, almacenamiento, pretratamiento y alimentación de residuos.

Por tanto, el uso industrial de estos combustibles debe analizarse como parte de un proceso completo.

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La calidad del combustible empieza en el tratamiento del residuo

El cumplimiento de los requisitos aplicables al combustible no depende únicamente del momento en el que este llega a la instalación donde será aprovechado.

Su preparación es igualmente importante.

Una línea destinada a producir combustibles derivados de residuos puede requerir diferentes operaciones para acondicionar el material y conseguir las características necesarias para las etapas posteriores.

Aquí adquieren especial relevancia procesos como la pretrituración, trituración, separación, transporte, dosificación y almacenamiento.

Cada uno cumple una función dentro de la instalación y debe diseñarse teniendo en cuenta tanto las características del residuo de entrada como las necesidades del material resultante.

La homogeneidad del material es un factor importante

Uno de los retos del tratamiento de residuos es la variabilidad.

A diferencia de una materia prima industrial completamente uniforme, determinados flujos pueden presentar diferencias en composición, tamaño, densidad o humedad.

Si estas variaciones no se tienen en consideración durante el diseño del proceso, pueden aparecer dificultades en la trituración, transporte, almacenamiento o alimentación posterior.

Por este motivo, una línea de preparación de combustibles derivados de residuos debe plantearse como un sistema completo y no como una sucesión independiente de máquinas.

Trituración y pretrituración dentro del proceso

La reducción de tamaño constituye una de las operaciones que pueden intervenir en la preparación del material.

Cuando los residuos llegan con dimensiones elevadas, una etapa de pretrituración puede realizar una primera reducción. Posteriormente, una trituración adicional puede adaptar la granulometría a las necesidades de las siguientes fases.

El objetivo no consiste simplemente en conseguir el tamaño más pequeño posible.

La granulometría debe responder al proceso para el que se está preparando el material. Además, los sistemas posteriores de transporte, separación, almacenamiento y dosificación tienen que ser capaces de trabajar con las características resultantes.

Separación y acondicionamiento del material

Dependiendo de la composición del residuo, el proceso puede requerir también etapas destinadas a separar determinados materiales.

Estas operaciones ayudan a acondicionar el flujo antes de su utilización posterior.

Su diseño debe realizarse conjuntamente con las etapas de trituración y transporte, ya que cualquier modificación en una fase puede afectar al comportamiento de las siguientes.

Una instalación correctamente equilibrada evita que un equipo con menor capacidad se convierta en un cuello de botella que limite toda la producción.

Almacenamiento y alimentación del combustible

Una vez preparado, el material necesita gestionarse hasta su utilización.

El almacenamiento debe formar parte del diseño general de la instalación. UNE cuenta incluso con una norma específica, UNE-EN ISO 21912:2022, dedicada al manejo y almacenamiento seguros de combustibles sólidos recuperados.

Además, la alimentación hacia las siguientes etapas debe producirse de manera compatible con las necesidades del proceso.

Silos, tolvas, sistemas de dosificación y equipos de transporte adquieren así una importancia que va más allá de la simple acumulación o desplazamiento del material.

La normativa también condiciona el diseño de las instalaciones

Cuando una empresa plantea una nueva línea para producir combustibles a partir de residuos, la normativa no debería revisarse únicamente cuando la planta ya está terminada.

Debe considerarse desde las primeras fases del proyecto.

El tipo de residuo, el tratamiento previsto, el destino final y las características requeridas para el combustible condicionan la configuración de la instalación.

La ingeniería debe traducir esas necesidades en un flujo de proceso coherente: recepción del material, reducción de tamaño, separación, transporte, almacenamiento y preparación para su utilización posterior.

Además, las obligaciones administrativas, ambientales y de emisiones que correspondan deberán determinarse específicamente para cada proyecto y actividad.

¿Cómo puede ayudarte Domenech Maquinaria?

Domenech Maquinaria cuenta con experiencia en el desarrollo de maquinaria y soluciones industriales para el procesamiento y coprocesamiento de CDR.

A partir de las características del material y de las necesidades de producción, es posible diseñar líneas que integren diferentes etapas de pretrituración, trituración, separación, transporte, almacenamiento y dosificación.

La función de la ingeniería industrial en este contexto es conseguir que los diferentes equipos formen parte de un proceso coordinado y adaptado al material que debe tratarse.

La determinación concreta de las obligaciones legales y autorizaciones aplicables corresponde, en cualquier caso, al análisis normativo y ambiental específico de cada instalación.

Conocer la normativa es el primer paso para diseñar correctamente el proceso

La utilización de combustibles derivados de residuos forma parte de un modelo de valorización energética sujeto a requisitos ambientales, técnicos y de gestión. La jerarquía de residuos, la normativa española sobre residuos, la regulación de las instalaciones de incineración y coincineración y las normas técnicas sobre combustibles sólidos recuperados constituyen algunas de las principales referencias que deben considerarse.

Para una empresa que pretende producir o procesar combustibles derivados de residuos, conocer estas exigencias desde el inicio facilita también la definición de la instalación industrial. El objetivo no es únicamente procesar un determinado volumen de residuos, sino obtener un material con características adecuadas y disponer de una línea capaz de mantener un proceso estable, controlado y adaptado a su aplicación final.

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